Visitar Polonia: 10 lugares que no debe perderse

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Con su patrimonio medieval bien conservado, su naturaleza virgen y sus ciudades con pasados fascinantes, Polonia es un destino imprescindible en Europa Central. El país está lleno de tesoros insospechados, desde las calles adoquinadas de Cracovia hasta las cumbres nevadas de los Tatras, pasando por minas de sal subterráneas o fortalezas góticas. Visitar Polonia es un auténtico viaje, donde cada ciudad cuenta su propia historia y donde la naturaleza se expresa en todo su esplendor. Prepárese para descubrir 10 lugares imprescindibles que harán de su estancia una experiencia memorable.

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1. Cracovia, antigua capital real

Antigua capital de Polonia hasta 1596, Cracovia destaca como corazón histórico y cultural del país. Su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978, alberga una de las plazas medievales más grandes de Europa: la famosa Plaza del Mercado (Rynek Główny). La pieza central es el Salón de los Paños (Sukiennice), un edificio renacentista donde antaño los mercaderes vendían sus telas. La Basílica de Santa María, con sus dos torres asimétricas, domina la plaza y ofrece un espectáculo único cada hora con el hejnał, la melodía que toca un trompetista desde lo alto de la torre.

El castillo de Wawel, encaramado en una colina con vistas al Vístula, es otra joya de visita obligada. Esta residencia real es testigo de la grandeza pasada de Polonia, con sus patios interiores, la catedral gótica donde se coronaba a los reyes y sus notables colecciones de arte. No se pierda una visita al barrio judío de Kazimierz, antaño centro de la comunidad judía de Cracovia. Hoy, este barrio bohemio es un imán para los visitantes, con sus históricas sinagogas, cafés alternativos y galerías de arte. Para aprovechar al máximo su visita y no perderse ninguno de los tesoros ocultos de la ciudad, deje que el itinerario Navaway sea su guía de Cracovia.

Descargue el audioguía para descubrir Cracovia a pie y por su cuenta

Si quiere explorar Cracovia con total libertad, con explicaciones completas de cada monumento, opte por laaudioguía Navaway. Esta ruta le llevará por las calles adoquinadas del centro histórico, desde el Castillo de Wawel hasta la Plaza del Mercado, pasando por el barrio de Kazimierz. Cada punto de interés va acompañado de una divertida audioguía para mejorar su experiencia y sumergirle en la fascinante historia de esta ciudad milenaria.

2. Varsovia, la capital que resurge de sus cenizas

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Capital de Polonia desde finales del siglo XVI, Varsovia tiene hoy casi 1,8 millones de habitantes y encarna el dinamismo del país moderno. Más del 80% de la ciudad quedó destruida durante la Segunda Guerra Mundial, pero ha sido meticulosamente reconstruida, en particular el Casco Antiguo (Stare Miasto), declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta reconstrucción es un símbolo de resiliencia único en el mundo: los habitantes de Varsovia utilizaron antiguas pinturas de Canaletto para devolver la vida a las coloridas fachadas de la Plaza del Mercado.

El Camino Real le lleva desde el Castillo Real hasta el Palacio de Wilanów, pasando por algunos de los barrios más bellos de la capital. Merece la pena visitar el Museo del Levantamiento de Varsovia para comprender el valor del pueblo polaco durante la ocupación. Y no se pierda el Palacio de la Cultura y la Ciencia, un rascacielos estalinista con una vista panorámica de toda la ciudad desde su planta 30. Para aprovechar al máximo su visita a Varsovia, siga el itinerario Navaway, que le guiará por los barrios emblemáticos y los lugares cargados de historia de la ciudad.

3. El Parque Nacional de los Tatras, las majestuosas montañas

Situado en la frontera entre Polonia y Eslovaquia, el Parque Nacional de los Tatras (Tatrzański Park Narodowy) alberga los picos más altos del país. El Rysy se eleva hasta los 2.499 metros y ofrece a los valientes excursionistas impresionantes vistas panorámicas de ambos lados de la cordillera. Clasificado como Reserva de la Biosfera por la UNESCO, este parque protege una flora y fauna excepcionales, como rebecos, marmotas y águilas reales.

Las rutas de senderismo están muy bien señalizadas y permiten acceder a lugares míticos como el lago Morskie Oko (Ojo del Mar), situado en un circo glaciar a 1.395 metros de altitud. La estación de montaña de Zakopane es el punto de partida ideal para explorar el parque. Esta “capital invernal de Polonia” ofrece una amplia variedad de alojamientos, restaurantes que sirven especialidades de montaña como el oscypek (queso de oveja ahumado) e instalaciones para practicar deportes de invierno. En verano, es mejor llegar pronto para evitar las aglomeraciones y aprovechar las mejores condiciones meteorológicas en altitud. La entrada al parque cuesta 5 zł (unos 1,10 euros) y da acceso a todos los senderos señalizados.

4. Las minas de sal de Wieliczka, una maravilla subterránea

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Situadas a unos diez kilómetros al sureste de Cracovia, las minas de sal de Wieliczka son una de las minas en activo más antiguas del mundo. Explotadas desde el siglo XIII hasta 1996, se extienden a lo largo de más de 300 kilómetros de galerías en nueve niveles, alcanzando una profundidad de 327 metros. Estas minas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fascinan a los visitantes con sus esculturas, capillas y cámaras talladas enteramente en sal gema.

El punto culminante de la visita es la capilla Sainte-Kinga, situada a 101 metros de profundidad. Esta catedral subterránea de 54 metros de largo impresiona por su tamaño y sus detalles: arañas de cristal de sal, bajorrelieves que representan escenas bíblicas e incluso una reproducción de la Última Cena de Leonardo da Vinci, todo esculpido por mineros a lo largo de los siglos. La visita guiada dura unas dos horas y media e implica el descenso de 380 escalones (la subida se realiza en ascensor). Se recomienda encarecidamente reservar las entradas en línea en el sitio web oficial para evitar largas esperas. Las entradas cuestan unos 122 zlotys (28 euros) para adultos y 108 zlotys (25 euros) para grupos reducidos. Lleve buen calzado y ropa de abrigo, ya que la temperatura bajo tierra ronda los 15 °C todo el año.

5. Gdansk, la perla del Báltico

Situada a orillas del mar Báltico, Gdansk (antigua Danzig) presume de un rico pasado hanseático y una arquitectura única que mezcla influencias góticas, renacentistas y flamencas. La ciudad desempeñó un importante papel en la historia europea, sobre todo como cuna del movimiento Solidarność en la década de 1980, que contribuyó a la caída del comunismo en Europa del Este. El casco antiguo, bellamente restaurado tras la destrucción de la Segunda Guerra Mundial, encanta con sus coloridas fachadas de estilo flamenco que bordean la Calle Larga (Ulica Długa) y la Fuente de Neptuno.

La Basílica de Santa María, considerada la mayor iglesia de ladrillo del mundo, puede albergar hasta 25.000 fieles. Suba los 409 escalones para disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad y el puerto. El Museo de la Segunda Guerra Mundial ofrece una perspectiva en profundidad del conflicto que comenzó en Gdansk con el ataque a Westerplatte el 1 de septiembre de 1939. Pasee por el río Motława para admirar la antigua grúa medieval del puerto, símbolo de la ciudad, y los tradicionales barcos de pesca. Gdansk también es famosa por su ámbar, la resina fósil apodada el “oro del Báltico”, que podrá encontrar en muchas tiendas de artesanía.

6. Wrocław, la ciudad de los mil puentes

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Capital de la Baja Silesia, en el suroeste de Polonia, Wroclaw (antigua Breslavia) cautiva por su encanto único y su ambiente cosmopolita. La ciudad conserva las huellas de su pasado alemán, austriaco y polaco, creando una fascinante mezcla arquitectónica. La Plaza del Mercado (Rynek), una de las mayores de Europa, deslumbra con sus coloridas fachadas góticas y barrocas y su magnífico ayuntamiento gótico del siglo XIV.

La isla de Ostrów Tumski, el barrio más antiguo de Wroclaw, alberga la Catedral de San Juan Bautista, cuyas agujas gemelas dominan el paisaje urbano. Por la noche, un farolero de gas mantiene la tradición de encender las lámparas a mano, creando una atmósfera romántica única. Wroclaw también es famosa por sus krasnale (enanos), más de 300 pequeñas esculturas de bronce repartidas por toda la ciudad. La caza de enanos es una popular actividad familiar y una referencia al movimiento de resistencia pacífica Alternativa Naranja de la década de 1980. Para una experiencia cultural en profundidad, visite el Panorama de Racławice, una monumental pintura circular de 114 metros de largo que representa una batalla histórica de 1794.

7. Castillo de Malbork, fortaleza gótica inexpugnable

Construido en el siglo XIII por la Orden Teutónica a orillas del río Nogat, el castillo de Malbork es la mayor fortaleza gótica de ladrillo del mundo. Con una superficie de 21 hectáreas, este impresionante complejo arquitectónico sirvió de residencia a los Grandes Maestres de la Orden Teutónica de 1309 a 1457. Inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1997, el castillo es testigo del poder militar y religioso de los Caballeros Teutónicos, que dominaron la región durante casi tres siglos.

Una visita completa puede llevar fácilmente medio día. El castillo está dividido en tres secciones: el castillo superior (residencia de los monjes-soldados), el castillo intermedio (dependencias administrativas y defensivas) y el castillo inferior (almacenes y talleres). El museo del castillo expone una excepcional colección de armas medievales, armaduras, ámbar tallado y objetos religiosos. Existe una audioguía en francés, muy recomendable para comprender la fascinante historia de este lugar. El horario de apertura varía según la temporada: de 9:00 a 20:00 en primavera y verano, y de 9:00 a 15:00 en invierno. La entrada cuesta unos 100 zlotys (23 euros) para adultos. Reserve sus entradas en línea en el sitio web oficial para evitar colas, sobre todo en temporada alta.

8. Parque Nacional de Białowieża, el último bosque primario de Europa.

Situado en la frontera entre Polonia y Bielorrusia, el Parque Nacional de Białowieża protege los últimos vestigios del inmenso bosque primario que antaño cubría toda Europa. Creado en 1932, es el parque nacional más antiguo de Polonia y uno de los pocos lugares del mundo donde el bosque no ha sido explotado por el hombre desde hace milenios. Catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, este santuario ecológico abarca más de 100 km² y conserva un ecosistema forestal excepcionalmente rico.

El parque es más famoso por su población de bisontes europeos (żubr), los mamíferos terrestres más grandes del continente. Estos majestuosos animales, que estuvieron a punto de extinguirse a principios del siglo XX, se reintrodujeron con éxito en el bosque y ahora hay más de 800 ejemplares. El bosque también alberga lobos, linces, alces y más de 250 especies de aves. Para observar los bisontes y descubrir la biodiversidad del parque, hay que participar en una visita guiada con un guía acreditado. Estas visitas suelen durar entre 3 y 4 horas y cuestan unos 150 zlotys (35 euros) por persona. El pueblo de Białowieża es el punto de partida ideal, con varias opciones de alojamiento y un museo del parque nacional que merece la pena visitar para comprender la importancia de este ecosistema único.

9. Auschwitz-Birkenau, un deber de memoria

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Situado en Oświęcim, a unos 70 kilómetros al oeste de Cracovia, el campo deAuschwitz-Birkenau fue el mayor centro de exterminio nazi de la Segunda Guerra Mundial. Entre 1940 y 1945, más de un millón de personas, en su mayoría judíos, fueron asesinadas allí. Convertido en museo y monumento conmemorativo, el lugar es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1979 como “símbolo de la crueldad del hombre hacia el hombre en el siglo XX”.

La visita, aunque angustiosa, es esencial para comprender el horror del Holocausto. La visita suele comenzar en Auschwitz I, el campo principal, donde descubrirá los bloques de prisioneros, las exposiciones nacionales y la infame entrada con la cínica inscripción “Arbeit macht frei” (El trabajo te hace libre). Auschwitz II-Birkenau, el campo de exterminio, está a 3 km. La inmensidad del lugar, las ruinas de las cámaras de gas y los crematorios, y la rampa de selección donde se clasificaba a los deportados a su llegada, dan testimonio de la escala industrial del genocidio. Es muy recomendable realizar una visita guiada con un guía oficial para comprender plenamente la importancia histórica del lugar. La entrada es gratuita, pero la visita guiada cuesta unos 70 zlotys (16 euros). Los horarios varían según la estación (de 7.30 a 14.00 en invierno y de 7.30 a 19.00 en verano). Asegúrate de reservar tu plaza en el sitio web oficial con varias semanas de antelación.

10. El Parque Nacional de Ojców, una joya natural poco conocida

Situado a sólo 25 kilómetros al norte de Cracovia, el Parque Nacional de Ojców es el más pequeño de Polonia, con 21 km², pero concentra una excepcional densidad de maravillas naturales e históricas. Creado en 1956, el parque protege un espectacular valle cárstico excavado por el río Prądnik, con singulares formaciones rocosas calizas, misteriosas cuevas y una exuberante vegetación.

El parque alberga más de 400 cuevas, incluida la Cueva del Rey Łokietek donde, según la leyenda, se escondió el rey polaco Ladislao I en el siglo XIV. Formaciones rocosas con nombres evocadores como el “Club de Hércules” (Maczuga Herkulesa), un pilar de piedra caliza de 25 metros de altura, salpican las rutas de senderismo. Las románticas ruinas del castillo medieval de Ojców y el bellamente restaurado castillo renacentista de Pieskowa Skała ofrecen sublimes vistas del valle. No se pierda la Capilla sobre el Agua (Kaplica na Wodzie), un insólito monumento neogótico construido a principios del siglo XX. El parque está abierto todo el año, las 24 horas del día, y la entrada es gratuita. Dedique medio día a explorar los principales senderos y lugares históricos. En primavera, el valle se cubre de flores silvestres, mientras que en otoño, los colores del follaje crean un entorno mágico.

En conclusión, visitar Polonia ofrece una experiencia de viaje incomparable, que combina una historia fascinante, un patrimonio excepcional y una naturaleza intacta. De las calles medievales de Cracovia a las majestuosas cumbres de los Tatras, de las catedrales subterráneas de las minas de Wieliczka a las imponentes fortalezas góticas, cada destino revela una faceta única de este entrañable país. Tanto si es un aficionado a la historia, un entusiasta del senderismo o simplemente siente curiosidad por descubrir una cultura rica y auténtica, Polonia tiene algo que ofrecer a todo el mundo. No dude en utilizar los itinerarios de las audioguías Navaway para enriquecer su visita y aprovechar al máximo cada etapa de su viaje. Polonia le espera con sus tesoros por descubrir y sus historias por contar.

FAQ: todo lo que necesita saber para visitar Polonia

¿Cuál es la mejor época para visitar Polonia?

Mayo, junio y septiembre son los meses ideales para visitar Polonia. Las temperaturas son agradables (15-25°C), el número de turistas se mantiene moderado y se puede disfrutar plenamente de las ciudades y la naturaleza sin sufrir el calor del verano o el frío del invierno. El otoño también ofrece magníficos paisajes, con los bosques rebosantes de color.

Moverse por Polonia

La red ferroviaria de Polonia (PKP) está bien desarrollada y ofrece enlaces fáciles entre las principales ciudades. Los trenes exprés como el Pendolino son rápidos y cómodos. Para viajes más cortos, FlixBus o Polski Bus ofrecen tarifas muy competitivas. El alquiler de coches sigue siendo una excelente opción para explorar los parques nacionales y las zonas rurales con total libertad.

¿Necesito visado para visitar Polonia?

Los ciudadanos de la Unión Europea, Suiza y otros países no necesitan visado para permanecer en Polonia hasta 90 días. Basta con un documento de identidad o pasaporte en vigor. Polonia forma parte del espacio Schengen, que facilita los viajes por Europa.

¿Qué moneda se utiliza en Polonia?

La moneda oficial es el złoty polaco (PLN). Aunque es miembro de la Unión Europea, Polonia no ha adoptado el euro. El tipo de cambio suele rondar 1 euro = 4,30 zlotys. Las tarjetas bancarias están ampliamente aceptadas en las grandes ciudades, pero hay que llevar dinero en metálico para los pequeños comercios y las zonas rurales.

¿Cuántos días debo disponer para visitar Polonia?

Para descubrir los principales lugares de visita obligada (Cracovia, Varsovia, Gdansk, Auschwitz, las minas de Wieliczka), dedique al menos entre 7 y 10 días. Si además quiere explorar parques nacionales como los Tatras o Białowieża, prevea entre 12 y 15 días para un viaje completo y sin estrés.

¿Es Polonia un destino seguro?

Sí, Polonia se considera un destino muy seguro para los turistas. El índice de criminalidad es bajo, y los polacos suelen ser acogedores con los visitantes. Sin embargo, como en todas partes, hay que mantenerse alerta en las zonas turísticas concurridas para evitar los carteristas, sobre todo en el transporte público de las grandes ciudades.

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