Descubre el circuito para visitar Barcelona
Una navegación interactiva
26 audioguías divertidas
España es famosa en todo el mundo por sus delicias gastronómicas: paella valenciana, jamón ibérico, tortilla de patatas… Pero más allá de estos clásicos, la cocina española está llena de tesoros culinarios poco conocidos que sorprenderán incluso a los mayores amantes de la gastronomía. Desde las migas transformadas en un festín hasta el marisco más raro de Galicia, sin olvidar una ancestral bebida dulce valenciana, la insólita gastronomía española depara muchas sorpresas. Embárquese en un atrevido viaje culinario por los sabores más sorprendentes de la Península Ibérica y déjese tentar por estas especialidades que cuentan la historia y las tradiciones de un país apasionado por la buena mesa.
Una navegación interactiva
26 audioguías divertidas
Lea también la guía de España:

Empecemos nuestra exploración de la peculiar gastronomía española con las migas, cuyo nombre significa literalmente “migas”. Este plato tradicional tiene su origen en la cocina campesina, donde no se tiraba absolutamente nada. El concepto es sencillo pero ingenioso: transformar el pan duro en un plato sabroso y reconfortante.
Las migas se preparan desmigando pan seco y friéndolo en abundante aceite de oliva, con ajo para realzar el sabor. Una vez que el pan está dorado y crujiente, dependiendo de la región, se le añade chorizo, tocino, pimientos, cebollas o incluso pasas sultanas. Cada provincia española tiene su propia versión de este emblemático plato, lo que convierte a las migas en un auténtico mosaico culinario que refleja la diversidad gastronómica del país.
Las migas se comen mejor en invierno, acompañadas de huevos fritos o uvas frescas para darle un sorprendente toque dulce y salado. Este plato, antaño propio de pastores y campesinos que llevaban su pan duro al campo, se celebra hoy en muchos restaurantes de toda España. Tanto si visita Madrid, Sevilla o Barcelona, encontrará diferentes interpretaciones de este clásico rústico que encarna a la perfección el espíritu de recuperación y la creatividad culinaria española.
Diríjase a Cataluña para descubrir los calçots, cebollas tiernas y de sabor dulce que son mucho más que una simple hortaliza: son una auténtica institución cultural catalana. Los calçots se asemejan a cebolletas alargadas o grandes puerros, y su consumo está asociado a una fiesta popular de convivencia llamada calçotada.
La forma tradicional de preparar los calçots es espectacular: se asan directamente sobre las llamas hasta que su capa exterior está completamente ennegrecida. Una vez cocidos, se les quita la piel carbonizada para descubrir la carne tierna y dulce de su interior. Los calçots se comen bañados en salsa romesco, un preparado típicamente catalán a base de tomates asados, almendras, ajo, aceite de oliva y pimientos rojos.
Descargue el audioguía para descubrir Barcelona a pie y por su cuenta
Para vivir plenamente la experiencia catalana, no deje de visitar Barcelona, cuna de la cultura calçot. Gracias al itinerario Navaway para visitar Barcelona, podrá explorar la ciudad a su ritmo y sumergirse en el ambiente único de la capital catalana. Desde la Basílica de Santa María del Mar hasta el Barrio Gótico, pasando por el mercado de la Boquería donde podrá descubrir los productos locales, déjese guiar por 26 lugares de interés con entretenidas audioguías.
La temporada de calçots va de enero a abril, cuando los catalanes organizan las calçotades, fiestas en las que familias y amigos se reúnen para disfrutar de estas deliciosas verduras. El arte de comer calçots es igual de especial: se cogen por el tallo verde, se mojan en la salsa y se comen levantando la cabeza al cielo para no mancharse. No olvide llevar babero, ya que la salsa romesco tiende a derramarse. Esta tradición de convivencia se prolonga a menudo con carne a la brasa y pan untado con tomate, todo ello regado con vino catalán.

El rabo de toro es un plato emblemático andaluz que hunde sus raíces en la tradición taurina española. Este guiso, que antiguamente se preparaba exclusivamente con la carne de los toros de lidia después de las corridas, se cocina ahora con rabo de toro, más fácil de conseguir.
La preparación del rabo de toro requiere paciencia y habilidad. Los trozos de rabo se doran primero y luego se cuecen a fuego lento durante varias horas en una salsa cremosa a base de vino tinto, verduras (cebollas, zanahorias, tomates) y hierbas aromáticas mediterráneas como tomillo, romero y laurel. Esta cocción lenta permite que la carne se vuelva extremadamente tierna y gelatinosa, desprendiéndose fácilmente del hueso.
Este plato típico de la peculiar gastronomía española es especialmente popular en Sevilla y Córdoba, dos ciudades muy vinculadas al mundo taurino. Si decide visitar Sevilla, no deje de pedir un rabo de toro en uno de los muchos restaurantes tradicionales del centro histórico. La ciudad está llena de auténticos bares de tapas y bodegas donde se prepara este plato según recetas ancestrales. El rabo de toro suele servirse con patatas o arroz, que absorben deliciosamente la rica y fragante salsa.
Pasemos de los platos salados y descubramos un postre tan original como sorprendente: los paparajotes. Esta especialidad dulce de la Región de Murcia es un roscón sin igual, porque está hecho con… ¡hojas de limón!
La receta de los paparajotes consiste en preparar una masa a base de harina, huevos, leche y azúcar. A continuación, se rebozan hojas de limón fresco y se sumergen en aceite hirviendo. Una vez dorados y crujientes, los buñuelos se espolvorean con azúcar y canela. Pero cuidado: ¡la hoja de limón no se come! Sólo sirve para aromatizar los buñuelos con un delicado y refrescante aroma a limón.
Los paparajotes son especialmente populares durante la Semana Santa, la fiesta religiosa más importante de España. En esta época del año, los puestos callejeros conocidos como “barracas” se instalan en las calles y reparten estas deliciosas rosquillas a los transeúntes. Es una oportunidad única para degustar esta especialidad en un ambiente festivo y auténtico. Si visita la Región de Murcia en primavera, no se pierda esta original degustación, que forma parte del patrimonio gastronómico local.

Los percebes son, sin duda, uno de los mariscos más insólitos y caros de la cocina española. Estos crustáceos de aspecto poco favorecedor -que se asemejan a diminutas pinzas prehistóricas- se consideran un manjar de lujo, y son especialmente populares en Galicia, donde se recolectan.
Recoger percebes es un trabajo extremadamente peligroso. Estos valientes pescadores tienen que descender en rappel por los acantilados azotados por las olas para arrancar los moluscos de las rocas. La dificultad de acceso y los riesgos que entrañan explican su elevado precio, que puede llegar a superar los 100 euros el kilo de los mejores ejemplares.
A pesar de su aspecto poco apetitoso, los percebes tienen un intenso y delicado sabor a yodo que evoca al instante el océano Atlántico. Requieren muy poca preparación: basta con cocerlos unos minutos en agua de mar hirviendo con sal. Para comerlos, hay que arrancar suavemente la parte carnosa del tallo y acercar el trozo a la boca para extraer su tierna y sabrosa carne. Si visita Valencia, también podrá encontrar percebes en las mejores marisquerías, aunque Galicia sigue siendo la región por excelencia para descubrir esta especialidad. Los percebes están considerados por los gourmets de todo el mundo como una de las joyas de la gastronomía española.
Las manitas de cerdo son un plato tradicional español que no deja indiferente a nadie. Estas manitas de cerdo cocidas a fuego lento son parte integrante de la cocina popular española y un ejemplo perfecto del aprovechamiento integral del animal, una filosofía culinaria muy arraigada en la cultura ibérica.
Hay varias formas de preparar las manitas de cerdo. La más común es cocerlas a fuego lento durante mucho tiempo en un caldo aromatizado con verduras, ajo y especias, hasta que la carne se vuelve extremadamente tierna y gelatinosa. Otras recetas proponen empanarlas y freírlas para obtener una textura crujiente por fuera y conservar la ternura por dentro. Suelen servirse cubiertos con una sabrosa salsa, a menudo a base de tomate, ajo y pimentón.
Hay muchas variaciones regionales: algunos las sirven con patatas, otros con arroz o garbanzos. En Madrid, Barcelona o Sevilla, encontrará manitas de cerdo en los tradicionales bares de tapas y restaurantes de auténtica cocina española. Es un plato reconfortante, especialmente popular en invierno, y supone un viaje a lo más profundo de España y a sus tradiciones culinarias ancestrales. Para los más aventureros, es una oportunidad de descubrir una faceta menos conocida pero igual de sabrosa de la gastronomía española.

La horchata es una refrescante bebida dulce que ocupa un lugar especial en el corazón de los valencianos. Contrariamente a lo que podría sugerir su textura lechosa, la horchata no es una bebida láctea: se elabora con chufa, un pequeño tubérculo también conocido como chufa.
La elaboración de la horchata tradicional requiere tiempo y paciencia. Primero se remojan las chufas en agua durante varias horas y luego se muelen para que liberen sus aceites naturales. La mezcla se filtra y endulza antes de servirla fría, o incluso helada. El resultado es una bebida suave con un ligero sabor dulce a frutos secos que quita la sed en los calurosos días del verano español.
Valencia es la capital indiscutible de la horchata, y España es el único país europeo que produce chufa, lo que hace que esta bebida sea realmente única. Si decide visitar Valencia, no deje de parar en una de las muchas horchaterías de la ciudad para degustar una auténtica horchata, idealmente acompañada de fartons, unos bollos alargados ligeramente dulces que se mojan en la bebida. Es un ritual valenciano que no debe perderse. Las horchaterías más conocidas se encuentran en el casco histórico de la ciudad, donde esta tradición se ha mantenido durante generaciones. La horchata se puede degustar durante todo el año, pero es en verano cuando revela todo su potencial refrescante.

Terminemos nuestro recorrido por la peculiar gastronomía española con las criadillas, sin duda el plato más sorprendente y atrevido de esta lista. Las criadillas son testículos de toro u oveja, una especialidad culinaria muy arraigada en la tradición taurina andaluza.
Este plato puede prepararse de diversas maneras, según la región y las tradiciones locales. Las criadillas pueden hacerse a la plancha, guisadas, empanadas y fritas, o incluso servidas como sopa. La textura suele ser tierna y cremosa, con un sabor delicado que recuerda vagamente a despojos como las mollejas o los riñones, pero más suave.
En Andalucía, sobre todo en Sevilla y Córdoba, donde la cultura taurina es muy fuerte, las criadillas son una de las tapas tradicionales que se pueden pedir en bares y restaurantes auténticos. Suelen servirse en pequeñas raciones, empanadas y acompañadas de una salsa picante. También se pueden encontrar en mercados locales y carnicerías especializadas.
Para los más aventureros que deseen explorar todos los aspectos de la gastronomía española, probar las criadillas representa un reto culinario y una inmersión en una tradición centenaria. Es un plato divisivo, pero que merece ser probado al menos una vez para comprender plenamente la riqueza y diversidad de la cocina española, donde nada se desperdicia y cada parte del animal se valora y transforma en deliciosos platos.
En conclusión, la peculiar gastronomía española es mucho más de lo que parece. Más allá de las tapas y la paella, estos ocho sabores sorprendentes revelan una España auténtica, donde las tradiciones culinarias milenarias se han transmitido de generación en generación. Desde las migas antigaspi a los preciados percebes gallegos, cada plato cuenta una historia, refleja un terruño y es testigo del ingenio de los cocineros españoles. Tanto si le apetece descubrir nuevos sabores como si sólo siente curiosidad, estas especialidades bien merecen una visita en su próximo viaje a España. Para ampliar su inmersión en la cultura española, no dude en descubrir Barcelona, Madrid o Sevilla gracias a los itinerarios Navaway, que le guiarán por las calles históricas y los barrios gastronómicos de estas fascinantes ciudades.
Estos platos se encuentran en distintas regiones: las migas están muy extendidas por toda España, los calçots son típicos de Cataluña (sobre todo cerca de Barcelona), el rabo de toro es andaluz (Sevilla, Córdoba), los percebes proceden de Galicia, la horchata es valenciana, y las criadillas se comen sobre todo en Andalucía. Los restaurantes tradicionales, los auténticos bares de tapas y los mercados locales son los mejores lugares para descubrirlas.
Algunos platos son estacionales: los calçots se comen de enero a abril durante las calçotades, los percebes son mejores en primavera y verano, y los paparajotes se comen tradicionalmente en Semana Santa. La horchata se bebe todo el año, pero es especialmente popular en verano. Otras especialidades como las migas, el rabo de toro y las criadillas están disponibles todo el año.
La mayoría de estas especialidades contienen carne o productos animales. Sin embargo, las migas pueden prepararse al estilo vegetariano omitiendo el chorizo y el tocino, los calçots con su salsa romesco son aptos para vegetarianos, y la horchata es naturalmente vegana y sin gluten. Los percebes son aptos para los amantes del marisco, pero no para los vegetarianos. Si tiene alergias, consulte siempre la composición con el restaurante.
El elevado precio de los percebes se explica por la dificultad y el peligro de su recolección. Los percebeiros tienen que descender a rapel por acantilados azotados por las olas del Atlántico para arrancarlos de las rocas. Esta pesca es extremadamente arriesgada y sólo puede realizarse en condiciones meteorológicas favorables. Además, los bígaros no pueden cultivarse y siguen siendo un producto silvestre, lo que limita su disponibilidad. Su rareza y su sabor excepcional justifican su estatus de manjar de lujo.
200 recorridos audioguiados para visitar ciudades de todo el mundo.
Descargar